Lo que parece una broma de mal gusto, es un perfecto ejemplo de desconocimiento a la planeación y gasto de los recursos públicos: el Ministerio de Salud asignó y entregó dos lanchas-ambulancia, cuyo costo sobrepasa los $1.680 millones, a Maicao en La Guajira, cuyo puerto más cercano está a hora y media del municipio.
A pesar que allí también se entregaron otros equipos médicos y mayor dotación para el funcionamiento del Hospital San José, los habitantes de Maicao y algunos integrantes del personal médico, coinciden en afirmar que el asunto de las Lanchas-ambulancia, refleja el desorden y la ineficiencia con la que se maneja la salud del país, la cual, también padece graves problemas en la atención de pacientes, la entrega de medicamentos y la normalización de procedimientos quirúrgicos.
Y mientras todas esas anomalías se presentan, Guillermo Alfonso Jaramillo, ministro de Salud, desperdicia su tiempo descalificando a todo el mundo y soltando afirmaciones salidas de tono como “que los ricos también lloran”, cuando un directivo de un hospital, impactado, explica que no hay recursos para pagar a quienes prestan el servicio médico.
Para muchos sectores en el país, la actitud de Jaramillo como Ministro de Salud, no solo refleja la más reprochable indolencia, sino que en el actual Gobierno, cada funcionario hace lo que se le da la gana y no tienen quien los modere o los corrija.








