Las autoridades iraníes, lideradas por Alí Jamenei, califican la rebelión ciudadana por la crisis económica como terrorista y señalan que las miles de víctimas son responsabilidad del presidente de EE.UU. Donald Trump, quien incluso ha hablado de intervenir en el conflicto del país.
“No pretendemos llevar al país a la guerra, pero no perdonaremos a los criminales domésticos (…) como tampoco perdonaremos a los criminales internacionales, peores que los criminales domésticos», dijo Jamenei a una masa de simpatizantes reunidos con motivo de una festividad religiosa.
«La nación iraní debe romperle la espalda a los sediciosos, de la misma forma que quebró la sedición», sentenció.








