Así lo afirmó Enrique Gómez, quien fue despedido de su puesto de vigilante en un edificio, este último día del año por su empresa, con el argumento que no había plata para pagar su mensualidad desde enero por el aumento oficializado recientemente por el Gobierno.
Gómez comentó que no sabia qué hacer con su pareja e hijos para mantenerlos y que así como le comunicaron que estaba desempleado, le sucedió a cinco más de sus compañeros, a quienes les comentaron que debían reducir la nómina porque con e nuevo sueldo resultaba muy costosa y solo hasta que se cobrara más por el servicio en los edificios y residencias habría posibilidad de tener trabajo nuevamente.
De otra parte, varios comerciantes de restaurantes y bares de la capital reconocieron que por los impuestos de emergencia económica también tendrán que despedir empleados porque no hay ingresos para sostenerlos y más, con el salario decretado de 2 millones mensuales.
Además quienes trabajan en bares agregaron que el gran problema que se viene no solo son los despidos sino la gran reducción en ventas que se registrara, pues con los otros impuestos que dispuso el gobierno, pues los precios de licores y cigarrillos deberán ser reajustados de forma elevada.
“Con los impuestos decretados este fin de año, el valor de las botellas de licor pueden subir hasta un 48% en cualquier bar de la ciudad, en el mejor de los casos, los clientes tendrán que pagar hasta tres veces los que cuesta el aguardiente, el wisky o cualquier trago” dijo Gabriel Lesmes, administador de un bar de Chapinero.
Sobresale que el sector empresarial del país, en desacuerdo con lo que calificaron de desproporció n total con el salario básico decretado, recordaron que cualquier empresa o compa{ia que quiera emplear un trabajador para su firma deberá tener en cuenta que tendrá que pagar como mínimo $ 2¨864.325 que incluye auxilio de transporte, aportes a salud y pensión y pagos a Sena, ICBF, cesantías, intereses de cesantías, prima de servicios y vacaciones.







