
La violencia desatada por la guerrilla del ELN y las disidencias de las FARC en esa región del país, en el departamento de Norte de Santander, ya se convirtió en crisis humanitaria que afecta a más de 40.000 personas que han tenido que dejar sus casas y pueblos en general para no ser asesinadas o heridas.
Lo peor es que a medida que avanzan los días, la situación para los habitantes de todo el Catatumbo no cambian y la presión de los subversivos del ELN y las disidencias de las FARC siguen vigentes sin y los pueblos siguen en medio de la intimidación sin que el Gobierno haya podido asumir el control real de la región para que sus habitantes vuelvan a la normalidad.
Según autoridades de Cúcuta ya son 17 municipios los que reciben desplazados del Catatumbo y las víctimas más recientes se reportan de Tibú, Teorama, El Tarra, San Calixto y Hacarí, en donde las confrontaciones del ELN y las disidencias de las FARC se registran con más frecuencia-
Lo más grave de acuerdo con los testimonios de Alberto Arengas, habitante de El Tarra, es que “los funcionarios del Gobierno y los Ministros hablan de ayudas para la población pero la mayoría de los afectados por esa guerra entre guerrilleros y con el Ejército nos hemos tenido que salir de nuestras tierras, sin recibir nada y ahora estamos en Cúcuta a la deriva”.